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Saturación y energía en nuevo EP homónimo de Consejo

Ya os hemos ido adelantando los singles que la renovada banda de Bullas Consejo! nos iba regalando como adelanto al que es su nuevo EP, de nombre homónimo. Desde el pasado día 18 podemos disfrutar de él en su (nueva página) de bandcamp.

Consejo EP

4 canciones, grabadas de mano de Marco Velasco en el Mirador de Alhama el pasado mes de enero conforman un trabajo lleno de sonidos saturados, voces pesadas y guitarras afiladas que está llamado a ser de las grandes obras de la escena underground de Murcia.

Junto a ese primer single regreso que fue ‘Voces extrañas’, donde nos presentaban la nueva banda (ahora en formato cuarteto) o la re-grabación de ‘Asamblea’, uno de los temas contenidos en el primer publicado en el primer trabajo de la banda hace ya 4 años, encontramos dos temas más. En primera instancia, a pocos días del lanzamiento del EP nos regalaron ‘Desciende el laberinto’, un tema que nos sumerge en una atmósfera oscura a la par que mística con un riff de guitarra hipnótico. Pero sin duda, el as en la manga de Consejo es la energía que transmite la ruidosa y cacharrera ‘¿En qué piensan las moscas?’. Ese culmen de canción con el verso “la luz que destruye eres tú” vale sin duda para afirmar que estamos ante uno de los mejores temas de shoegaze/noise que se ha hecho en nuestra región.

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Os recordamos que la puesta de largo de ese EP ‘Consejo’ tendrá lugar dentro del ciclo Microsonidos, que ha sufrido una pequeña variación en cuanto a su programación inicial. Finalmente, British Sea Power, el grupo británico que Consejo! telonearía ha cancelado su gira, pero tras el aplazamiento del concierto de los gallegos Disco Las Palmeras!, será el próximo día 10 de marzo cuando tendremos una noche cargada de ruido y energía en la Sala REM de Murcia.

 

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Pajaro Sunrise, inevitablemente mejor tras su derrumbe

Ya os adelantábamos que Yuri Méndez, conocido como Pajaro Sunrise, nos tenía preparado un nuevo disco, que salió hace cosa de una semana y media. Tras reposarlo y darle las escuchas merecidas, lo tenemos claro: se trata de un disco inevitablemente bueno.

Tal vez es inevitable que un músico no se nutra de sus peores momentos personales para crear una verdadera obra de arte, y por eso ‘The Collapse’, el último largo (y van ya 4) de Pajaro Sunrise, identidad tras la que se esconde Yuri Méndez, es posiblemente una de las joyas por descubrir de 2016. Pese a esto, tras una escucha global del mismo, también se nos queda la idea de que la tónica general no es un volantazo para evitar una caída, si no que es el pisotón en el acelerador que la trayectoria del músico leonés exigía.

El álbum se abre de forma premonitoria con ‘Into the Sunset’, que al igual que todo el álbum muestra, por un lado una parte lírica muy melancólica que crea un precioso contraste con las melodías más bien alegres; y por otro, el tema sigue una leve línea ascendente que es así mismo la que se aprecia en todo el disco: ‘Eurohop’, que lo cierra, es un tema bailable y animado desde el principio. Siguiendo con los contrastes, lo precede una canción tan sutil a la par que efectiva que se convierte en una de las más destacadas. Aunque levemente y arriesgandonse a convertirse en un disco plano, la línea ascendente es más que palpable.

Aun así, no hay que esperarse hasta ella, pues ‘Man’s the Only Bird Who Has No Feathers’, además de tener un título precioso a la par que ingenioso, es el primer gancho del disco… y que viene seguida del segundo, ‘Schipho’; sólo con esa sucesión el disco merece ser escuchado hasta el final, y temas como el que da título al disco nos lo confirmarán más adelante.

Tras unos temas que dotan al LP de personalidad y sobretodo, de solidez, nos queda claro que la participación de Bart Davenport y Charlie Bautista, entre otros, ha sido de las mejores decisiones que Yuri Méndez ha tomado con respecto a Pajaro Sunrise. El mismo artista, consciente de la gran discografía que tiene a su espalda, parece regalarnos ritmos y melodías que nos recuerdan en esencia y satisfacción al que seguramente sea uno de sus mejores temas, ‘Kind Fantastic.’

Aunque tal vez no tenga la repercusión que otros álbumes de (y en) nuestro país, es sin duda una de las grandes obras que ningún melómano debería de dejar de escuchar.

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Si todo funciona en Wilco, ¿por qué cambiarlo para Schmilco?

Antes de comenzar a analizar el que es ya el décimo álbum de estudio de Wilco, he de dejar claro una serie de detalles personales. ¿Recordáis ese BUM de 2012 con Wilco, Lori Meyers, Delorentos y unos ahora desaparecidos The Leadings? Bien, pues ese fue el primer concierto de este mundillo de la música ambiguamente catalogada como “indie”. Eso sin duda ayudó mucho a que mi relación con el grupo liderado por Jeff Tweedy haya ido tomando la forma de esa etiqueta que no es realmente tan difícil de usar: la de grupo favorito. Hay que ser honestos, y no voy a negar que si ¿tal? me preguntas hace dos años os hubiera dicho a los Red Hot Chili Peppers; un poco antes del BUM antes comentado, un yo muy adolescente, hubiera salido con cierto cuarteto de Liverpool que todo el mundo conoce; y no hace tanto que The Strokes eran mi grupo a seguir. Pero el folk ha acabado ganando a cualquier otro sonido, y Wilco se han erigido como el “grupo al que no me puedes tocar”.

Es sin duda por eso que voy a empezar la crítica de Schmilco con una sentencia que tal vez algunos compartan y otros no tanto. El décimo álbum de estudio del grupo de Chicago me ha gustado mucho, y la razón es la siguiente: se trata de un disco para fans. Algo que ya pasó con el regalo ‘Star Wars’, que nos dejaron de forma gratuita hace poco más de un año y que en más de una ocasión vi etiquetado (erróneamente) como “disco menor”. Pero aquí nos atañen las 12 canciones que se esconden tras la portada diseñada por Joan Cornellá.

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Aunque pueda estar de alguna forma nublado por mi fanatismo (en el buen sentido) por Wilco, reconozco que el disco no es un ‘A Ghost is Born’, un ‘Yankee Hotel Foxtrot’ ni un ‘Summerteeth’, pero tiene temas que nada tienen que envidiarle por ejemplo a hits de este último, el cual es sin duda el punto de inflexión en la discografía de los americanos. Los adelantos son muy variopintos en ese sentido, tanto ese (también) regalo que  fue ‘Locator’, como la genial ‘If I Ever Was a Child’ siguen esa senda de darle una vuelta al folk y dejarnos unos ritmos maravillosos. En el mismo saco deberíamos además meter ‘We Aren’t the World’ o ‘Nope’ (si tuviera que elegir una sola canción del disco, sin duda sería esta última) y con ello teníamos algo muy cercano al ya comentado ‘Summerteeth’. El tercero de los adelantos, ‘Someone to Lose’ es una canción que sin destacar en un principio, poco a poco, con las escuchas se acaba instalando dentro de ti y decorándote la habitación como si de una típica y tradicional casa americana se tratase.

En estas dos últimas ya vemos rastros de los Wilco más experimentales, pero es sin duda la genialidad ‘Common Sense’ la que más arriesga de todo el álbum con las habituales disonancias del sonido Wilco. El resto son canciones en las que tenemos claro que Tweedy coge las riendas del grupo con mano dura y nos deja preciosas canciones de folk, como ‘Normal American Kids’, ‘Cry All Day’ que sirven para reafirmar mi idea de que Wilco son el mejor grupo grupo de folk-rock hoy por hoy (una vez incluso un conocido y yo aventurábamos que tal vez, las tres últimas palabras en negrita sobran, con permiso de Cash y el primer Dylan, que hasta donde sabemos son solistas y no grupos). Sin duda, es en las letras donde mejor se muestra ese liderazgo de Jeff Tweedy. Con letras más personales que nunca, nos habla de su infancia, de su madre y nos deja sentencias tan contundentes como eso de “why kill a man when you can drive him crazy?”. Algunos lo tenemos muy claro: Schmilco funciona gracias a su parte más lírica. 

Poco más se puede decir de Schmilco. Remitiéndome a mi primera sentencia, y ampliando la idea de que se trata de un disco “para fans”, reconozco que se trata de un disco plano, pero que atendiendo a su setlist, tiene los ganchos suficientes para que os anime a escucharlo más de una y más de dos veces. Al igual que con su tercer adelanto, el disco merece ser asimilado y consumido en varias veces, donde nos daremos cuenta que canciones que pasaron en un momento  desapercibidas realmente tienen más enjundia. La primera escucha tal vez nos diga poco. La segunda y parte de la tercera despertará algún tipo de curiosidad por una serie de canciones. Y en la cuarta nos sentaremos en el porche de una casa en un campo americano a ver la vida pasar con una sonrisa de satisfacción. O tal vez no, tal vez sea realmente que mi fanatismo por Wilco y por darle un abrazo a Tweedy está por encima de todo. Quién sabe.