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Aún quedan cosas con las que sorprenderse – Crónica 2ª Semifinal CreaMurcia 2017

Tras un primer día con grupos más bien conocidos, la segunda noche del CreaMurcia se nos presentaba como una oportunidad para conocer propuestas nuevas y dejarnos sorprender.

Abren la noche Shaman Shaman, dúo de guitarra eléctrica sucia y gamberra, y batería centrada y comedida. Se les nota nerviosos seguramente a causa de la falta de experiencia. Sin embargo, su propuesta nos sorprende y para bien. Es arriesgada y fresca, una mezcla de grunge, rock-punk e incluso sonidos indies. Apenas hay un puñado de personas en la sala cuando comienzan a tocar y es una pena porque se agradece descubrir nuevas bandas interesantes como esta. Inevitablemente, al conjunto le falta, aparte de un poco más de seguridad y actitud, conseguir más graves que sustenten del todo sus temas. Sin embargo, cuando menos lo esperábamos, se sacan de la manga un cazú y una versión de You never can tell de Chuck Berry y nos ponen a todos a bailotear. De pronto, toda la timidez que les veíamos al inicio del concierto se desvanece.

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Shaman Shaman por Lola López

Haere Kiore, el siguiente grupo, comienza su concierto como un ritual: con luces tenues, una varilla de incienso enganchada al clavijero de la guitarra y un cuenco tibetano, la REM se llena enseguida de su esencia. “Iba a decir que vaya base más envolvente llevan –me dice Chechu -, pero es más bien cosa del cuenco.” Tras la hipnótica introducción toman el protagonismo una guitarra española y la percusión, se trata de una propuesta instrumental con unas ideas muy buenas y complejas (pese a que acaben perdiendo fuelle hacia el final). Jugando con los delays y demás efectos en la guitarra, nos dejamos llevar por su atmósfera. Ellos también parecen fundirse con las canciones. Sin embargo, buena parte del público de la sala no está igual de interesado en lo que hay sobre el escenario y decide dedicarse a hablar en lugar de prestar atención (y respeto, de paso) al músico que tienen delante haciendo auténticas virguerías con la guitarra española. No sé si el aire acondicionado de la sala tendrá algo que ver, pero consiguen ponernos la piel de gallina varias veces.

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Haere Kiore por Lola López

El grupo veterano en el certamen esta noche son Desenkanto. Se trata de un grupo con un buen sonido rockero y muy enérgico (quizá hasta demasiado para tratarse del CreaMurcia), con un frontman que no para quieto sobre el escenario. Es necesario reconocer que son buenos en su estilo y que han conseguido poner a bailar a las primeras filas, sin embargo se echa en falta un punto de originalidad que les haga distinguirse más del estereotipo de grupo de rock en español.

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Desenkanto por Lola López

El último grupo de la noche es WAW. Sin duda, estos sí han sabido desmarcarse de cualquier cosa que hayamos visto o vayamos a ver en este certamen. Desde el principio al final, su puesta en escena es una auténtica locura y al final hay tantos estímulos que no sabes a qué atender. Son gamberros, son ruidosos y saben cómo pasárselo bien sobre el escenario y cómo dar un buen espectáculo como nadie. Entre canciones como ‘Pepino Boom’, los atuendos playeros, las volteretas desde la batería y los saltos desde el fondo del escenario a las primeras filas, se han ganado al público.

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WAW por Lola López

Finaliza así la segunda noche de semifinales del CreaMurcia, una noche en la que han predominado las propuestas nuevas, casi desconocidas, y distintas. Nos llevamos grupos nuevos a los que seguirles la pista y hemos renovado nuestra fe en la cara más original e innovadora de la música que se hace en la capital.

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Conciertos Crónicas

Colorido, variedad y cosas sobre las que reflexionar – Crónica 3ª Semifinal CreaMurcia 2016.

Tras una primera noche muy destacable y una segunda que me dejó bastante fría y descontenta, el viernes llego a la Sala Garaje Beat Club con energías renovadas y ganas de música: los nombres de los grupos que tocaban esa noche me transmitían buenas vibraciones. Da comienzo la tercera y última semifinal del CreaMurcia Pop-Rock 2016.

Abren la noche The Hallmark, un grupo del que me habían llegado buenas referencias pero que nunca había tenido ocasión de escuchar. Nada más salir al escenario, sorprenden: me había descrito su estilo de un modo que no corresponde a lo que estamos escuchando, pero sin duda esto nos gusta. Tienen un ligero aire psicodélico, muy libre y experimental, con matices que recuerdan a Tame Impala y Alt-J. Hacen un uso genial de los ecos, los delays y los demás efectos que llevan (que no son pocos) en sus instrumentos, y nos hacen ver lo bien que puede resultar usar el teclado como instrumento protagonista si se lleva bien. Sin embargo, desde el primer momento se les nota inseguros sobre el escenario, lo que les hace tener cometer pequeños fallos. Sin embargo, nada que no pueda solucionarse puliendo un poco más las canciones y superando los nervios, ya que conforme avanzan en el setlist van ganando fuerza. Son la revelación de esta noche para una servidora: necesitan un par de ensayos más, pero los conceptos y las ideas de sus canciones son muy buenas.

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The Hallmark por Lola López

Llega el turno de Aire Canadá. El grupo estuvo el año pasado también en las semifinales del certamen, y este año repiten con su estilo popero. Lo primero que llama la atención es la nitidez y definición de su sonido, y es que este grupo también ha recurrido a un técnico propio en lugar de usar los de la sala (lo cual nos deja a más de uno con la mosca detrás de la oreja). Sin duda, recuerdan a grupos del estilo de Miss Caffeina y Second: canciones de estribillo pegadizo, sencillas y de letras para canturrerar. No suenan mal dentro de su estilo, pero su pop fácil se acaba haciendo algo monótono. No consiguen captar la atención del público más allá de la primera fila, y pese a ser otro de los grupos que despuntan en la capital de estas semifinales, no han conseguido reunir a mucha gente en la sala.

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Aire Canadá por Lola López

En la mitad de la noche, el ska llena la Garaje de la mano de Mez-K.Es abrumadora la energía que desprende el grupo, una explosión de ritmo que no para desde el primer tema hasta que abandonan el escenario. Si bien hace poco comentaba que el público de la sala escaseaba, este grupo ha traído a su público, y sus fans llenan la Sala Garaje, enloqueciendo desde el primer tema, haciendo ollas y bailando sin parar (prueba de ello es que no me atreví a intentar llegar a las primeras filas para hacer fotos), totalmente enganchados al directo que ofrece el grupo. Son unos cuantos sobre el escenario, recurren a los juegos de voces creando capas y respondiéndose unos a otros en las canciones, lo cual aporta mucho dinamismo y buen rollo a los temas pese a que el ska es un estilo que tiende a hacerse repetitivo si no es lo tuyo.

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Desenkanto Rock por Lola López

Los que cogen el relevo son Desenkanto Rock, una banda de la que ni yo ni mis acompañantes conocíamos nada, de modo que no sabíamos qué esperar de su breve concierto. Resultan ser el prototipo de grupo de rock en español,  guitarrero y con letras gamberras (o eso pretenden) pero que no enganchan ni llaman en exceso la atención del público que queda (la sala se ha vaciado tras la actuación anterior), resultan un poco caóticos sobre el escenario. Pese a que no dudo de que algo tienen que tener para haber llegado hasta la semifinal del certamen (en el que participaban más de 50 grupos), lo cierto es que me dejan bastante indiferente.

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The Meatpies por Lola López

Los encargados de cerrar la noche y, de paso, la tanda de semifinales del certamen, son The Meatpies, otro de los grupos de la capital que más se mueve últimamente, se puede decir que son el plato fuerte de la noche. Llenan la sala con su rock de corte más clásico, guitarrero y en inglés. Me gusta especialmente cómo conjugan las voces, creando capas con los distintos matices de las voces de cada uno, entrelazan perfectamente sus voces para dar profundidad a los temas. Eligen un setlist que contiene sus temas más conocidos, así que el público puede canturrear los estribillos y menear los pies fácilmente, y en esos temas reparten el protagonismo entre todos los músicos y cada instrumento tiene su plano, de modo que ninguno acapara la atención sobre los demás. Puede convencerte más o menos su estilo más clásico, pero el caso es que tienen un buen sonido.

Han sido 15 bandas las que he visto en apenas 3 noches. Toca ahora “jornada de reflexión”. Nos queda un sabor agridulce tras esta experiencia (y hablo en plural porque no he estado sola en estas semifinales: he hecho que unas 5 o 6 personas aguantaran cada noche estoicamente algo más de tres horas de música a causa de mi reto de “periodista musical”). Hay, por supuesto, cosas positivas: la diversidad de estilos que se encuentra en la música murciana, el buen rollo y compañerismo entre las bandas, las inquietudes musicales efervescentes que se encuentran en la capital, el nacimiento de iniciativas de este tipo para dar oportunidades a los grupos nuevos. Sin embargo, no hay que dejarse llevar por el optimismo y es necesario ser consciente del trasfondo “menos bonito”: las redes de contactos, el “hecha la ley, hecha la trampa”, la ambigüedad de las bases del concurso, la falta de igualdad de condiciones entre los grupos (ni siquiera en el proceso de grabación, fase más básica e inicial del certamen, hay equidad entre todos los grupos participantes).

Nos queda ahora conocer qué 3 bandas serán las seleccionadas para la final (que será el día 24 de junio con Juanito Makandé como artista invitado), aunque viendo la lista de semifinalistas, es bastante sencillo hacer una apuesta de cuáles serán sin, seguramente, equivocarse demasiado.